Una de nuestras mayores preocupaciones a la hora de entregar un vehículo en alquiler es que el cliente lo reciba en unas condiciones óptimas. Que no parezca que anteriormente haya pasado por otras manos sino que ofrezca un aspecto nuevo y en perfecto estado de mantenimiento.

Para ello, cuando recibimos un vehículo de manos de un cliente del rent a car, lo primero que hacemos es una revisión general, para asegurarnos que no presente golpes ni ningún desperfecto que no tuviera la última vez que lo vimos.

A continuación miramos aquellos puntos que más desgaste sufren, como la cubierta, para asegurarnos que en el próximo alquiler no vaya a haber ningún problema. Revisamos los niveles del motor, presión de los neumáticos y por último un lavado completo, tanto por dentro como por fuera.

Cuando en el siguiente alquiler el cliente recibe el vehículo este se encuentra en las mejores condiciones de mantenimiento, como nuevo, algo que repercute en la seguridad del usuario y en la calidad de nuestro servicio.

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